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Description

Hatikva- Israeli Embassy Square


City of Buenos Aires, Argentina
[1999]

Status: Schematic Design, International Competition Entry, not Awarded

Design: Claudio Vekstein, Arch

Design Assistants: Frank Arnold, Marcos Mariano Asa, Dolores Bartol, Luis Etchegorry, Ariel Jacubovich, Gernot Koza, Susana Maio Sasso, Juan Pablo Margenat, Juliana Herrero Martinez, Carolina Van der Meulen, Sivina Pietragalli, Sandra Abramovich, Renders: Atilio Ariel Pentimalli, Archs

Client: B’nai B’rith Argentina and Israeli Embassy in Argentina

Location: Arroyo and Suipacha St, City of Buenos Aires, Argentina

Area: 5,700 sf

_ Hatikva, la Esperanza como Principio: La historia del pueblo judío comienza con una rebelión de esclavos: y el éxito de esa rebelión modela desde entonces toda su memoria histórica. El Éxodo que emprenden entonces los israelitas de Mitzraim se convierte en un viaje hacia delante, en el tiempo, cuarenta años, con la Esperanza como Principio... Y de allí que la conciencia del exilio, directamente asociada a la fortaleza y vitalidad necesarias para acarrearla, sea uno de los ejes principales de la experiencia judía... eternos habitantes de un territorio metafísico, la Jerusalem celestial...

"Todo el mundo está dividido en dos partes, de las cuales una es visible y la otra invisible. Aquello visible no es sino reflejo de lo invisible..." (Zohar, 1, 39)

_ Terraplenes y Árboles: Como en la imagen de Saint-Dié arrasada, reconstruídas rigurosamente sus manzanas con los mismos escombros luego del bombardeo en 1945... Lo arruinado y aplastado, un terraplén como masa de ladrillos, innumerados, algo así como el desierto, lugar de abandono y lejanía de Dios, pero también donde puede manifestarse con especial intensidad (la columna de fuego y nubes que guió al pueblo de Israel en el Éxodo). El otro terraplén, punzante piedra y cemento, lo aparentemente rígido y muerto, vuelto fuerza, vida que se renueva... en 22 almendros jóvenes.

"Jacob salió de Bersabee y se dirigió a Harán. Llegado a cierto lugar, pasó allí la noche, porque ya se había puesto el sol. Y tomando una de las piedras del lugar, se la puso por cabezal, y acostóse en aquel sitio. Y tuvo un sueño: he aquí una escalera que se apoyaba en la tierra, y cuya cima tocaba en el cielo; y ángeles de Dios subían y bajaban por ella. Y sobre ella estaba Yahvé, que dijo: 'Yo soy Yahvé, el Dios de tu padre Abraham, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia"... (Gén., 28, 10 ss.)

_ Escaleras y Rampas: "El ritual judío podría describirse como un arte de las formas simbólicas en el tiempo, casi una arquitectura del tiempo" dice Heschel. En el exacto lugar de la explosión devastadora, se inicia un recorrido en el tiempo... como en la condición humana, cruzando lo transitorio con lo eterno, recorrer el tiempo, siete tramos -a siete años del Atentado; pero también los siete años que Salomón tardó en construir el templo...;-, una escalera se convierte en una forma de registro del tiempo, un calendario (mientras el gregoriano es solar, el islámico es lunar, el hebreo es lunisolar, contando los meses según la luna, y los años según el sol...): luces, y sombras. Recorrer por un instante como el rayo el camino de la bomba trágica hacia las víctimas, pero transfigurado en árbol de la vida, entre cielo y tierra, el vínculo ascendente de las almas con la luz de la Torá eterna.. y por el mismo camino descendiendo agua, la bendición...

_ Muro, Pilares y Letras: El lugar donde el patriarca Abraham estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac, y hace tres mil años, el lugar donde el Rey David construyó un altar al Señor. Y sobre ese mismo altar construyó el Rey Salomón el gran Templo... El muro es el lugar donde se dejan registradas las huellas del paso del tiempo, justamente por su condición de eternidad; la Menorah es también un instrumento de tiempo. En siete pilares de hormigón armado se deja grabado el recuerdo de 22 nombres de víctimas del atentado. Pero como las letras son instrumentos de Dios, antes que las palabras, cada nombre coincide con una de las 22 letras del alfabeto hebreo, de donde emana el agua que descenderá por las escaleras y asequias... "Si, como los poetas ciegos, pasamos la yema de los dedos por el filo viviente de las palabras, sentiremos en ellas el suave latido de una gran corriente que late desde un centro común, sentiremos la palabra final hecha con todas las letras y las combinaciones de letras de todas las lenguas y que es el nombre de Dios". (George Steiner, El Universo es un gran Libro)

"Entonces brotarán aguas en el desierto, / y arroyos en la tierra árida. / El suelo abrasado se convertirá en estanque, / la tierra sedienta en manantiales de agua, y la guarida y morada de los chacales / en parque de cañas y juncos. / Y habrá alli una senda, una calzada..." (Isaías, 35, 6-7)
"Y a los contenedores de agua los llamó mares" (Génesis, 1, 10)

_ Paso, Surcos de Agua y Estanque: Entre ambos terraplenes hay un estrecho paso zigzagueante que conduce al estanque donde desciende finalmente el Agua... (por el otro en los surcos de la Estrella de David). Hatikva, La Esperanza, es también Mikvá, fuente, de esperanza, pero también de agua; el baño ritual como lugar de la purificación espiritual, el renacimiento y renovación física, el lavatorio de manos, la inmersión, para limpiar de los pecados. El vínculo del Agua con la fecundidad y la vida es universal, las asequias de agua surcando desde los pilares del muro por la escalera, barandas, parapetos, el mismo desierto, la devastación... el recorrido culmina en la fuente de la vida, junto al elemento de la creación, una verdadera oportunidad de participar de lo eterno...

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